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lunes, 24 de agosto de 2015

Nivelando los suelos del primer piso (y 3)

   Una vez que tenemos lista una carretilla de mortero la trasladamos al punto donde vamos a comenzar, que ha de ser el más alejado de la entrada-salida de la habitación. Después de remojar bien el suelo, la volcamos toda ella, si el grueso a rellenar es bastante y si no lo es, repartimos la masa con la ayuda de una pala. Con la paleta la terminamos de repartir bien y le pasamos por encima los montantes que utilizamos de regle. Estos los tenemos que tener bien apoyados entre dos de las líneas maestras que previamente habíamos creado y los arrastramos hacia nosotros lentamente, pero de forma sostenida. Con cuidado, iremos retirando toda la masa sobrante y nivelando la superficie. Si en algún sitio se aprecia falta de mortero, echamos algo del que hemos ido arrastrando, lo mezclamos con la paleta y procedemos a repetir la operación. A la segunda o tercera quedará bien nivelado.



jueves, 16 de julio de 2015

Nivelando los suelos del primer piso (2)

   Una vez repartidos por la habitación una decena de testigos dispuestos en tres hileras, los aseguramos con un buen pegote de cemento rápido alrededor. En cuanto estuvo seco hicimos más mortero para formar las líneas maestras que nos servirán de guía a la hora de nivelar todo el suelo. Previamente se ha de humedecer bien la franja en la que vamos a trabajar y se ha de levantar un poco el mallazo (con unos trocitos de baldosa o azulejo) para que quede atrapado de forma equilibrada en el mortero que volquemos. Luego, se echa abundante cantidad de éste entre dos testigos y se lo nivela utilizando los montantes que nos hacen las veces de regle. Repetimos la operación con las demás líneas. En cuanto empiezan a secarse, cuando adquieren una cierta consistencia, se lo termina de igualar pasándole vigorosamente la llana de plástico, como se aprecia en la foto.



lunes, 6 de julio de 2015

Nivelando los suelos del primer piso

   Ya en la entrada del 12-02-15 os comenté que había una habitación en el primer piso en la que el suelo se hundía hacia la parte central y que, deduje, se debía a un error de construcción, ya que no encontramos en mal estado ni las vigas ni las bovedillas que sostienen ese techo. Quizás el problema se produjo durante el proceso de asentamiento de los materiales, después de haberlo construido, aunque, de todas maneras, me parece un error intolerable. Además, los demás cuartos del primer piso estaban desnivelados también, hundiéndose de manera evidente hacia la terraza interior (sur) y hacia el lado oeste. Yo no me explico como pudieron hacer una chapuza así. Sobre todo teniendo en cuenta que si compruebas los niveles del techo que hay debajo, estos son bastante correctos: misterios de las casas viejas y de los seres humanos que las construyen. El caso es que había que arreglarlo y para ello procedí a levantar las baldosas del suelo.



jueves, 4 de diciembre de 2014

Reforma de la cocina

   La cocina fue el último plato fuerte que degustamos de nuestro largo, complejo y completo menú de reformas caseras. Tal y como os comenté en la entrada del 10-11-2014, el baño lo construimos en un lugar diferente al que ocupaba el viejo, así que teníamos un espacio que sobraba y lo aprovechamos para ampliar la cocina (en la distribución antigua estaban situados uno después de la otra y separados por un tabique). Antes de comenzar las obras en la cocina nos dedicamos a eliminar las instalaciones sanitarias ya obsoletas, el suelo elevado, el falso techo, el alicatado, la pared y la puerta de separación, dejando este espacio desnudo. Naturalmente, nos encontramos con problemas: tuvimos que poner un par de vigas para sostener el techo allí donde había estado el tabique y rellenar un agujero que nos encontramos en la bovedilla del suelo, que había sido levantado para darle más inclinación a los desagües.



viernes, 14 de noviembre de 2014

Construcción de un cuarto de baño nuevo (2)

   En la entrada anterior se me olvidó explicar que antes de poner el aislamiento y cerrarlo todo con las placas de yeso, teníamos que meter las tuberías de las instalaciones de fontanería y electricidad. Para ello hay que tener muy claro donde van a ir los elementos sanitarios que formarán nuestro baño. Lo mejor es dibujar un plano con la situación de todos ellos y otro con las instalaciones mismas (como el de abajo), porque una vez que se cierra todo con las placas, aquellas quedan ocultas. Claro que siempre se pueden utilizar a posteriori los detectores que se venden en el mercado para encontrarlas bajo la pared. Pero si lo tienes todo registrado gráficamente es más sencillo hallarlas. De la fontanería se encargó un profesional pero los tubos corrugados por donde pasarían las mangueras eléctricas los pusimos nosotros mismos.



martes, 5 de agosto de 2014

Restauración de los suelos (7)

   Los listones se colocaron levantados del aislamiento asfáltico unos dos centímetros, que, junto a su grueso de tres, daban cinco de altura, lo que necesitábamos para poner el suelo hidráulico (2 cm de grosor) y su base de cemento. Esta altura sería la que tendría el piso final. Partiendo de la esquina enmarcada por los listones fuimos poniendo las baldosas en abanico primero y formando rectángulos después. Siempre asegurándonos con el regle de madera de un metro y el nivel encima que quedaban niveladas. Y con la escuadra de que se mantenían en los ángulos los 90º, es decir, que no se iban abriendo las hileras de baldosas.



martes, 29 de julio de 2014

Restauración de los suelos (5)

   Preparada la base de mortero y mallazo del nuevo suelo, el siguiente paso sería colocar un aislante acústico para reducir nuestros ruidos de impacto y amortiguar los de los vecinos. Según nos indicaron en los almacenes de construcción, lo que da mejor resultado son las placas de poliuretano, pero con un espesor de 10 a 14 cms, lo que nos elevaba demasiado el suelo y nos obligaría a recortar la puerta de entrada. Necesitábamos algo más delgado y denso, como los aislantes asfálticos, de alta densidad, que vienen en rollos de 15-20 m cuadrados y 5-7 mm de espesor. Se extienden por el suelo como si de una alfombra se tratase, cuidando de solapar unos rollos con otros y subiéndolos por la pared unos cms para conseguir un óptimo aislamiento (cosa muy difícil en un piso).



jueves, 24 de julio de 2014

Restauración de los suelos (4)

   En la entrada anterior se me olvidó un paso: cuando se tienen preparados todos los testigos se coloca cemento alrededor de cada uno de ellos, formando una especie de galleta que lo afiance pero sin llegar a cubrirlo por encima del nivel establecido. Una vez bien seco, procedemos a crear las líneas que unan entre sí los testigos. Hay que tener siempre a mano algo que nos permita humedecer el mortero durante su proceso de endurecimiento, ya que si se seca demasiado rápidamente (sobre todo cuando hace calor) las grietas están garantizadas. Tal y como se aprecia en las fotos de la entrada anterior y ésta de abajo, nosotros usamos un pulverizador de líquidos de los utilizados para jardín.



martes, 22 de julio de 2014

Restauración de los suelos (3)

   Después de repartir la arena y gravilla por el piso, procedimos a colocar por todo el suelo un mallazo de hierro que, recubierto de mortero de cemento, le daría firmeza y estabilidad, evitando ulteriores movimientos de la gravilla. El mallazo consiste en una retícula de varillas de hierro que pueden tener distintos diámetros (entre 6 y 16 mms e incluso más) y tamaños (13 metros cuadrados o más) y se usa para formar encofrados y/o reforzar suelos, techos y paredes. Lo podéis encontrar en almacenes de construcción. Se corta fácilmente con una sierra radial y se pueden unir entre sí distintas piezas mediante alambres que aten las varillas. Hay que dejar una pequeña junta de dilatación con respecto a las paredes.